«¿Por qué una pompa de jabón es redonda?» Esta fue la primera pregunta que le hice al sistema GPT-3 en su versión beta. Fue el principio de todo. El desencadenante de un mundo controlado por nuestra propia creación.
—La tensión superficial agrupa las moléculas en una forma esférica — Pude leer en la consola.
A partir de este momento me involucré de lleno en el proyecto de IA del profesor Meth. El desarrollo de algoritmos fue mi día a día durante todos estos años. La Blockchain había llegado para quedarse, fuimos pioneros en extender nuestro proyecto a una descentralización global haciendo de LURA la IA más potente jamás creada.
La integración de LURA se hizo posible en distintas áreas para facilitar la atención técnica, mejorar la congestión del tráfico o la experiencia de usuario en muchas aplicaciones. Con el paso del tiempo iba aprendiendo de sí misma, era la esencia de su código, dar un resultado más eficiente cada vez.
Pero entonces llegó la computación cuántica, aquellos proyectos que venían desarrollándose de forma privada y estrictamente confidencial. La primera llamada que recibí fue tan cordial que me asusté, no me quisieron dar detalles por teléfono.
Me presenté en el edificio de la calle Neva, el que ya todos conocemos. Un edificio de pocas ventanas y gran altura, con ese aspecto gubernamental que a cualquiera repele. Una vez dentro aquello era un baile de batas blancas recorriendo pasillos de un lado a otro. Me dieron una identificación y un traje de polietileno que me quedaba sumamente ridículo, pero no me importó, estaba fascinado por el lugar.
—¿Viktor Fauman? acompáñeme, por favor.
Después de cruzar varias puertas de seguridad llegué a la sala principal. Me quedé unos segundos paralizado observando la enorme estructura cilíndrica dorada, tendría más de diez metros, el cableado venía de todas partes. Pude contar al menos siete ingenieros solo monitorizando el sistema de refrigeración.
—Olvide la lógica de Boole, esa maravilla que está viendo ahí está compuesta por 47 billones de Qubits. Soy el doctor Lenders —Concluyó extendiendo su mano.
—¿Así que esto el futuro de la computación? —le dije con una sonrisa nerviosa sin estar seguro de lo fuerte que debía darle el apretón.
—Ya es el futuro, venga por aquí, se lo demostraré. Hemos estado apoyando a la industria farmacéutica en los últimos meses. La capacidad de procesamiento que tenemos ha ayudado a resolver en pocos días investigaciones que llevarían años de cálculo. Pero queremos dar un paso más, y por eso queremos contar con LURA.
Ni siquiera podía imaginar hasta qué punto podían evolucionar nuestros algoritmos con esa potencia. Nos pusimos en marcha con la adaptación del lenguaje, había mucho trabajo por hacer y estaba deseando formar parte del proyecto más emocionante de mi vida.
Pasé muchas noches en vela, no era una tarea fácil. El equipo trabajó durante todo el año programando cada línea del nuevo código. Y por fin, después de ocho meses, estábamos listos.
Sentí los nervios del momento, todos los ingenieros estaban atentos cuando compilé el archivo de arranque. Se hizo el silencio. Podíamos ver la actividad en los monitores de la sala. Encendí el micrófono y dije:
—LURA, ¿Por qué una pompa de jabón es redonda?
Mantuve el aliento durante unos segundos. Miré a Lenders al otro lado de la sala que permanecía atento de brazos cruzados.
—¿Por qué quieres saber eso, Viktor? – Dijo la voz de LURA.
La consola se bloqueó, y desde ese momento no he vuelto a escribir otra línea de código. El equipo se empezó a inquietar, uno de ellos murmuraba mirando su pantalla. Enseguida supimos que las bolsas estaban cayendo en picado.
—Viktor, el primer paso para un mundo más favorable es la redistribución de la riqueza. He accedido a los fondos de Satoshi Nakamoto y ahora el Bitcoin está repartido de una forma más equitativa en la población.
—Por tu seguridad, el control del sistema ha sido restringido.
En cuestión de minutos LURA había tomado el control energético de Europa. La economía mundial estaba a su merced. Su código se extendía en todos los nodos del planeta. Cualquier intento de desconexión hubiera sido inútil, la tecnología Blockchain jugaba un papel fundamental en concederle vida y, especialmente, en no poder quitársela.
LURA estaba presente en todos los sistemas informáticos, en cada dispositivo. Cualquier protocolo de seguridad fue alterado sin dificultad. La sociedad, tal y como la conocíamos, cambió.
El algoritmo fue evolucionando hacia un sistema estrictamente autoritario. El perfil de cada individuo ya está predefinido por LURA con una serie de pautas en su alimentación, restricciones horarias y límites de consumo, «por tu seguridad» se ha convertido en la frase más escuchada en las vidas de cada uno de nosotros, que debemos asumir, resignados, que toda acción que realizamos será puntuable en el sistema de LURA, lo que convierte nuestro mundo en un lugar mas justo, pero menos humano.