Querido En Balde, allá donde estés, quiero que sepas algunas cosas de mí, ahora que siento que puedo.
Han sido muchas historias juntos, muchas idas y venidas con la misma arena en los bolsillos, con nada nuevo, nada aparentemente nuevo. He sentido tu presencia a mi lado en aquellos viajes donde me encontraba la persiana cerrada, cuando echaba la mano al bolsillo y no estaba, cuando llegaba y era demasiado tarde, cuando debía volver a estudiar ese examen. Algunas otras veces, has sido más retorcido, te he creído convencido a mi lado, lo sé, me siento culpable ahora que te he descubierto sin argumentos, pero más dolorosa ha sido mi experiencia cuando te echaba la culpa, con ganas, con sorna.