{"id":77,"date":"2018-01-22T10:07:00","date_gmt":"2018-01-22T10:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/?p=77"},"modified":"2021-11-25T21:39:34","modified_gmt":"2021-11-25T21:39:34","slug":"ultra-marineros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/surrealismo\/ultra-marineros\/","title":{"rendered":"Ultra Marineros"},"content":{"rendered":"\n<p>Por aquel entonces yo estaba trabajando en una tienda de ultra marineros. Al principio s\u00f3lo se vend\u00edan bufadas y banderas de distintos tama\u00f1os para animar con \u00edmpetu a los marineros que surcaban la mar. Cuando empec\u00e9 en ese negocio el \u00e1nimo hacia los marineros era el d\u00eda a d\u00eda en el puerto de Santa Maritrini. Una muchedumbre de aficionados se pon\u00eda de acuerdo para juntarse en el puerto y corear los nombres de los marineros a las 5 de la ma\u00f1ana, cuando \u00e9stos aparec\u00edan con su uniforme de faena, aun con aromas a pescado de d\u00edas anteriores y se dispon\u00edan a deshacer los amarres.<\/p>\n\n\n\n<p>Claudio era uno de los m\u00e1s aclamados. Recuerdo una temporada de pesca intensiva donde bati\u00f3 todos los r\u00e9cords. Algunas chicas esperaban tiritando en la parte de atr\u00e1s de la lonja para asaltarle y pedirle un aut\u00f3grafo. Tenemos en la tienda una foto suya firmada la cual nos enorgullece enormemente tener, y que tambi\u00e9n es uno de esos detalles que marca la diferencia con nuestra competencia directa dos calles m\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los inviernos eran duros en Maritrini, el Sol aun no hac\u00eda acto de presencia y las farolas, trasl\u00facidas del salitre, permanec\u00edan encendidas a lo largo del paseo mar\u00edtimo. Era habitual entonces encontrarse esa docena de marineros lega\u00f1osos y deprimidos arrastrarse en pisadas muy separadas, no por ser escoriados, que tambi\u00e9n, sino por ese centro de gravedad desplazado que a veces los marineros olvidan regular al bajar del barco.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aficionados esperaban tiritando, arropados con sus banderas, bufandas y vuvuzelas a que cruzaran la quinta farola, la fundida que dejaba lugar a una sombra suficiente para que la sorpresa fuera doble, y animar entonces con canticos y palmadas al grupo de marineros.<\/p>\n\n\n\n<p>Deshac\u00edan as\u00ed sus malas caras, su confianza aumentaba, la fuerza del marinero emerg\u00eda y con tan solo levantar la barbilla, orgulloso hacia la Luna llena, el rostro se iluminaba de pasi\u00f3n por la pesca y por superarse as\u00ed mismo en otro d\u00eda m\u00e1s de faena.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero aquellos d\u00edas pasaron, los aficionados ac\u00e9rrimos a la pesca, los cu\u00e1les no hab\u00edan tocado un pescado fresco en su vida, fueron diluyendo su fanatismo. Despu\u00e9s de quince a\u00f1os trabajando para el se\u00f1or Eusebio y su hermano mayor Lubomir, empec\u00e9 a sentir que mi puesto de trabajo pod\u00eda estar en serio peligro. Las ventas ca\u00edan, los j\u00f3venes eran cada vez menos aficionados, y los pocos que a\u00fan quedaban aparec\u00edan en la tienda agarrados de la mu\u00f1eca por un padre enfadado, insistiendo en la importancia de conservar la tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de esos j\u00f3venes cruz\u00f3 la puerta solo. Lo recuerdo muy bien porque lo interpret\u00e9 como un halo de esperanza en el negocio y en la tradici\u00f3n de ultra marineros. Entr\u00f3 de puntillas, cabizbajo y dubitativo. Al principio pens\u00e9 que ser\u00eda su primera vez y que la ilusi\u00f3n de comprar una bandera con los colores de Maritrini estampados le har\u00eda engrandecerse como aficionado a los marineros de pura cepa. Pero enseguida vi a su padre esperando en el portal de enfrente. Otro joven coaccionado por su padre para mantener la tradici\u00f3n. Y entonces lo supe, supe que todo este esfuerzo de los mayores ser\u00eda en balde tarde o temprano. Los chavales no estaban dispuestos a levantase a las cuatro y media, pero s\u00ed estaban dispuestos a comer su lenguado a la hora de cenar. Unos completos desagradecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda Lubomir estaba conmigo en la tienda haciendo el inventario. Llevaba la carpeta en la mano y revisaba los precios en las estanter\u00edas mientras miraba de reojo la situaci\u00f3n. Dej\u00f3 la carpeta en el mostrador y le dijo al ni\u00f1o que, en su pa\u00eds, estar\u00eda esnifando pegamento en las calles de Leningradsky, envuelto en la miseria, de no ser por esta tradici\u00f3n familiar convencidos y devotos por sus marineros.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ello, el ni\u00f1o asustado compr\u00f3 una bandera de las grandes y una bufanda. Tampoco ten\u00edamos mucho m\u00e1s cat\u00e1logo, hasta entonces hab\u00edamos hecho una buena caja con esos dos productos. Y se me ocurri\u00f3. Tuve la brillante idea de incorporar algunos productos a nuestras estanter\u00edas que inmediatamente captaron el inter\u00e9s de Lubomir.<\/p>\n\n\n\n<p>Llamamos a Eusebio y los tres tomamos un caf\u00e9 donde siempre. Evidentemente pusimos el cartel de \u201cvuelvo en 5 minutos\u201d. Siempre quise poner ese cartel, no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n en todos estos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Incorporamos los llaveros, las tazas, y nuestro producto estrella; los mecheros. Cuando tuvimos todos aquellos productos en la tienda, hicimos un llamamiento en Maritrini para que se pasaran a visitarnos, con suculentos descuentos. Era ahora o nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>No es por presumir, pero creo que, gracias a aquello, y gracias especialmente a mi idea de los mecheros, resurgi\u00f3 todo. Volvieron a madrugar los vecinos y esta vez lo hicieron con la novedad, con nuestros mecheros iluminando el paseo mar\u00edtimo, haciendo un pasillo a los marineros que iban directos a la faena. En la otra mano una taza con caf\u00e9 o una bandera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ve\u00edamos en su mirada el brillo de la llama del mechero o la ilusi\u00f3n, pod\u00eda ser cualquiera de las dos cosas, pero era bonito no saberlo. No sab\u00eda lo que iba a durar aquello, pero estaba enormemente agradecido y dispuesto a seguir innovando para salir a flote. Evidentemente nuestra competencia quiso copiarnos, pero ya era demasiado tarde, hab\u00edamos triunfado y de ahora en adelante ten\u00edamos el monopolio absoluto de los ultra marineros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por aquel entonces yo estaba trabajando en una tienda de ultra marineros. 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