{"id":58,"date":"2020-03-26T19:21:29","date_gmt":"2020-03-26T19:21:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/?p=58"},"modified":"2020-03-27T19:22:11","modified_gmt":"2020-03-27T19:22:11","slug":"el-senor-mos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/relatos\/el-senor-mos\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or MOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo cruzar la calle a toda velocidad, mirando fijamente hacia delante, firme y decidido, pedaleando, apretando los pu\u00f1os y descargando mi emoci\u00f3n en cada exhalaci\u00f3n en forma de vapor. Hac\u00eda frio, y no me importaba en absoluto. Era el primer d\u00eda, despu\u00e9s de tantos, que me dirig\u00eda al taller del se\u00f1or Mos con buenas noticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda amanecido en el poblado con un sol radiante de invierno, me interrump\u00eda el sue\u00f1o a trav\u00e9s de la ventana de la buhardilla, donde incontables veces he trasnochado intentado descubrir una soluci\u00f3n. Me pod\u00eda comer la suciedad y los papeles arrugados de tantos intentos fallidos. No ten\u00eda tiempo para ordenar mi habitaci\u00f3n cuando a\u00fan no sab\u00eda ordenar mi mente.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de pedalear tres kil\u00f3metros, ya solo ten\u00eda que cruzar al otro lado de la calle para llamar a la puerta del taller, pero no fue as\u00ed. El coche de Eusebio se interpuso en mi camino con un desgarrador frenazo que no fue suficiente. Aun puedo ver volar mis papeles sobre mi cabeza con la mirada turbia y las nubes fundi\u00e9ndose con el cielo g\u00e9lido del diciembre m\u00e1s apasionante de mis d\u00edas. Al menos, siento que podr\u00eda ser as\u00ed porque recuerdo muchas emociones, y no tanto los hechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabr\u00eda describir m\u00e1s detalles de esa ma\u00f1ana, bastante me parece estar vivo, y poder mover todos los dedos de mi cuerpo. Conociendo el estilo de conducci\u00f3n de Eusebio, cualquiera podr\u00eda haberlo contado. Pero s\u00ed, puedo contarlo, y la mancha de sangre del asfalto deja constancia de ello casi tanto como la brecha que me cosieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez que echo la mirada atr\u00e1s intento descubrir qu\u00e9 ocurri\u00f3 en esa ma\u00f1ana difusa. S\u00e9 que hall\u00e9 una respuesta que ansiaba encontrar, y que apunt\u00e9 en esos papeles que volaron por los aires cuando choqu\u00e9. No pude averiguarlo, y siento las mismas ganas de resolverlo como el primer d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estar tres d\u00edas en la cama, nadie se hab\u00eda preocupado por recoger mi carpeta, mis apuntes, mis ideas. Tampoco nadie hab\u00eda venido a visitarme, a excepci\u00f3n del se\u00f1or Mos, que siempre me hab\u00eda tratado con condescendencia, pero en el fondo sab\u00eda que me ten\u00eda cari\u00f1o, no tanto como yo a \u00e9l, pero, al fin y al cabo, \u00e9l me hab\u00eda ense\u00f1ado todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran tiempos dif\u00edciles para especular sobre nuevos m\u00e9todos cient\u00edficos, ideas, artefactos. En aquel momento hab\u00eda cumplido treinta y dos a\u00f1os, y casi toda mi vida hab\u00eda estado concentrada en el taller del se\u00f1or Mos, aprendiendo, resolviendo y desentra\u00f1ando peque\u00f1os problemas de mecanismos en las m\u00e1quinas de mi maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or Mos estaba considerado una eminencia en todo el pa\u00eds, se negaba a salir de su poblado natal, y yo no era nadie para advertirle sobre las posibilidades de la gran ciudad, porque desconoc\u00eda por completo aquellas tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mis seis a\u00f1os, mis padres me dejaron a cargo de Ruth, quien hab\u00eda conocido de cerca la maternidad por al menos cuatro veces, y a pesar de su edad, segu\u00eda trabajando en la panader\u00eda. Sus hijos ya eran mayores, y cuando entr\u00e9 en su casa, solo el m\u00e1s peque\u00f1os de ellos quedaba todas las noches. El resto ya hab\u00eda volado a las afueras, pues si quer\u00edas aspirar a m\u00e1s, no quedaba otra que coger las maletas y buscar un lugar m\u00e1s esperanzador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ruth cuid\u00f3 de m\u00ed, pues hab\u00eda sido u\u00f1a y carne con mi madre, seg\u00fan me contaba en innumerables ocasiones, y pronto supe que echar de menos a mam\u00e1 no servir\u00eda de nada. A mi corta edad no contemplaba la idea de que las personas pudieran estar en venta y, a estas alturas, ya era evidente que mis padres ten\u00edan una deuda de la que no pod\u00edan escapar. Al menos a mi me bridaron la suerte de emprender un camino distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crec\u00ed en el pensamiento, en las grandes ideas que llegar\u00edan en el futuro, so\u00f1aba con crear, inventar, y qui\u00e9n sabe si alg\u00fan d\u00eda pasar a la historia como aquel hombre que cambi\u00f3 la vida a mucha gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como nunca pude vivir en la abundancia, no supe muy bien qu\u00e9 era la felicidad que tanto a\u00f1oraban algunos vecinos cuando hablaban del oro. No me sent\u00eda identificado con aquellos terratenientes de disfraz y bigote que especulaban con su riqueza y m\u00e1s aun con la riqueza que aspiraban a gobernar. Jam\u00e1s entend\u00ed sus ideales de vida como jam\u00e1s entend\u00ed que Ruth quisiera convencerme de atravesar dudosos caminos para llegar a ser sin llegar a querer ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descubr\u00ed el taller del se\u00f1or Mos casi por casualidad. Tal vez su actitud de ermita\u00f1o cascarrabias no era la mejor manera de invitar al resto de la gente a conocer su trabajo. Pero tal vez por eso tambi\u00e9n se gan\u00f3 la reputaci\u00f3n que todos conoc\u00edan. Recuerdo una vez, cuando vinieron de palacio los carromatos con abundante decoro y derroche a llamar a su puerta y pedirle un trabajo especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tuvo modales para rechazar la oferta, pero tampoco los necesitaba. Lo que admiraba del se\u00f1or Mos era su actitud comprometida con su trabajo y su pasi\u00f3n aplicada al extremo. Estoy convencido que su \u00e9xito, adem\u00e1s de ser fruto de su esfuerzo, es fruto de su car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, cuando aun ten\u00eda apenas doce a\u00f1os, encontr\u00e9 un artilugio en la calle, ten\u00eda unas ruedas diminutas y unos alambres muy curiosos. Alc\u00e9 la mirada y vi al se\u00f1or Mos cargado con una caja enorme de donde supuse hab\u00eda ca\u00eddo aquello, as\u00ed que me levant\u00e9 y aceler\u00e9 el paso hasta su taller, donde aun permanec\u00eda la puerta abierta y acced\u00ed alzando la voz y al mismo tiempo encogi\u00e9ndome de hombros extra\u00f1ado y exhausto de lo que estaba viendo a mi alrededor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hizo el silencio, a excepci\u00f3n de algunas gotas de agua que ca\u00edan de una grieta en el tejado y que se columpiaban por un divertido tobog\u00e1n que daba la vuelta a un bote de pintura y terminaba cayendo a un cubo transparente donde un pez daba vueltas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me agach\u00e9 para ver de cerca aquel pez cuando la voz grave del se\u00f1or Mos me asust\u00f3. Aun no ten\u00eda la brecha en la cabeza, pero fue casi un milagro que no fuera as\u00ed cuando del susto me levant\u00e9 r\u00e1pido y choqu\u00e9 contra la mesa de madera maciza que hizo tambalear un sinf\u00edn de aparatejos all\u00ed colocados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo cruzar la calle a toda velocidad, mirando fijamente hacia delante, firme y decidido, pedaleando, apretando los pu\u00f1os y descargando mi emoci\u00f3n en cada exhalaci\u00f3n en forma de vapor. Hac\u00eda frio, y no me importaba en absoluto. Era el primer d\u00eda, despu\u00e9s de tantos, que me dirig\u00eda al taller del se\u00f1or Mos con buenas noticias. 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