{"id":48,"date":"2020-03-25T18:52:09","date_gmt":"2020-03-25T18:52:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/?p=48"},"modified":"2020-03-27T18:53:09","modified_gmt":"2020-03-27T18:53:09","slug":"dragones-bolonesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/relatos\/dragones-bolonesa\/","title":{"rendered":"Dragones Bolo\u00f1esa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Las tardes de verano en M\u00e1rmoli eran tardes de hacer volar la imaginaci\u00f3n, no pod\u00edamos salir del recinto. En aquella \u00e9poca las temperaturas ya hab\u00edan sobrepasado los 3,4 puntos cr\u00edticos, y la mayor\u00eda de d\u00edas sufr\u00edamos las sobrecargas el\u00e9ctricas. Era uno de esos pueblos abandonados por la administraci\u00f3n y las actualizaciones de los sistemas hab\u00edan dejado de llegar para la tercera generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos sent\u00e1bamos formando un semic\u00edrculo alrededor de Fuego. Llam\u00e1bamos as\u00ed al que era entonces el ni\u00f1o m\u00e1s mayor del pueblo, ten\u00eda el pelo raro, como rizado sin querer llegar a serlo, y un reloj at\u00f3mico de pulsera con cron\u00f3metro y todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuego era el \u00fanico de nosotros que sab\u00eda leer, as\u00ed que nuestro c\u00edrculo era un motivo de escucha de las historias m\u00e1s apasionantes. Estas historias nac\u00edan del Gran Libro de Poder, un libro que Fuego siempre llevaba consigo y que cada tarde nos embelesaba con historias alucinantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella tarde Fuego apareci\u00f3 con su libro bajo el brazo, y unos sobres de sopa fr\u00eda\u00a0 instant\u00e1nea que a veces ofrec\u00eda como premio de nuestro juego de preguntas posterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sent\u00f3 y se hizo el silencio. Escuch\u00e1bamos el sonido de las hojas que pasaba con sumo cuidado, pues aquel libro ten\u00eda m\u00e1s a\u00f1os que todos los habitantes del pueblo juntos, nos dijo una vez Fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sent\u00edamos admiraci\u00f3n por Fuego y por su af\u00e1n de sorprendernos, su pasi\u00f3n describiendo las batallas de guerreros, el poder de destrucci\u00f3n de los dragones m\u00e1s mort\u00edferos, y de c\u00f3mo preparaban canelones rellenos de carne picada y salsa bolo\u00f1esa. Yo no ten\u00eda ni idea de qu\u00e9 era la bolo\u00f1esa, ni de que fuera la salsa favorita de los dragones de Pretagonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese d\u00eda fue especial porque gan\u00e9, puedo decir orgulloso que aquel d\u00eda gan\u00e9 la sopa, y todo porque contest\u00e9 a la pregunta de cu\u00e1l ser\u00eda mi fruta favorita para acompa\u00f1ar unas tostadas de mermelada. Dije la fresa, y Fuego se levant\u00f3 sorprendido, me se\u00f1al\u00f3 con su dedo \u00edndice y dio un grito de victoria que retumbaron los cristales. Se acerc\u00f3 a mi y me abraz\u00f3, la ilusi\u00f3n que desataba ya era probablemente mayor que la m\u00eda, en ese momento incluso podr\u00eda recordar su aroma a patatas fritas congeladas, era muy caracter\u00edstico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso ocurri\u00f3 hace mucho tiempo, un recuerdo que ten\u00eda presente cuando, 24 a\u00f1os despu\u00e9s, atend\u00ed una consulta urgente en un bloque algo alejado de mi zona habitual. Acced\u00ed a la vivienda con la tarjeta sanitaria y entr\u00e9 en la habitaci\u00f3n para comprobar sus constantes. Todo estaba bien, \u00e9l estaba medio dormido y sin prestar demasiada atenci\u00f3n al resto del mundo.\u00a0 La casa estaba muy descuidada, y aquel paciente probablemente no se hab\u00eda podido levantar de su cama en mucho tiempo. Mi trabajo entonces consist\u00eda en recargar la medicaci\u00f3n que se administra autom\u00e1ticamente y que en aquel momento estaba solo a 2 tomas restantes de agotarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando estaba esperando la confirmaci\u00f3n de dosis de la central, levant\u00e9 la mirada y lo vi. Era el Gran Libro de Poder, era exactamente ese libro que Fuego llevaba bajo el brazo cada tarde en un caluroso verano de mi infancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No dud\u00e9, y fui a cogerlo, admito que me abocaron los recuerdos y los nervios me pudieron, torpe de mi, alguna de las figuritas que hab\u00eda se cay\u00f3 al suelo. Congel\u00e9 mi postura unos instantes mientras esperaba si romp\u00eda o no romp\u00eda en el suelo. No romp\u00ed nada, y aliviado, volv\u00ed a colocarlo en su sitio. \u00a0Volv\u00ed la mirada al libro y finalmente lo alcanc\u00e9 de la estanter\u00eda. Lo sostuve unos segundos y pas\u00e9 la manga de mi chaqueta para limpiar el polvo de la portada. Entonces pude leer: 1001 Recetas de cocina f\u00e1ciles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Descart\u00e9 la idea de que ese libro fuera justamente el libro que yo imaginaba, pero no pod\u00eda quitarme de la cabeza que tanto su forma, color y tama\u00f1o, eran id\u00e9nticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me acerqu\u00e9 al paciente y le hice el cuestionario habitual, pero en la \u00faltima pregunta, justo despu\u00e9s de preguntar si hab\u00eda experimentado sensaci\u00f3n de hormigueo en los dedos de los pies, le pregunt\u00e9 si alguna vez hab\u00eda sido conocido con el nombre de Fuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos de repente dejaron de parecer adormilados, y me mir\u00f3 con curiosidad. Entonces supe que era \u00e9l. La siguiente pregunta fue con el libro de recetas en la mano. \u00bfEs este el Gran Libro de Poder?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me mir\u00f3 a los ojos y sonri\u00f3 levemente, entonces me alcanz\u00f3 el brazo con su mano y a continuaci\u00f3n, se dio la vuelta como si fuera a dormirse de nuevo. No pude escuchar su voz, no pude decir m\u00e1s nada. Volv\u00ed a colocar el libro en su sitio, acab\u00e9 el trabajo, y me fui de nuevo a la central con mis recuerdos desordenados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las tardes de verano en M\u00e1rmoli eran tardes de hacer volar la imaginaci\u00f3n, no pod\u00edamos salir del recinto. En aquella \u00e9poca las temperaturas ya hab\u00edan sobrepasado los 3,4 puntos cr\u00edticos, y la mayor\u00eda de d\u00edas sufr\u00edamos las sobrecargas el\u00e9ctricas. 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