{"id":41,"date":"2020-03-26T18:37:34","date_gmt":"2020-03-26T18:37:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/?p=41"},"modified":"2020-03-27T18:49:04","modified_gmt":"2020-03-27T18:49:04","slug":"cara-o-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.danielguillamon.com\/solotexto\/relatos\/cara-o-cruz\/","title":{"rendered":"Cara o cruz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de todos estos a\u00f1os, y con mucha cautela, ha ido despertado mi inter\u00e9s por la vida que no tengo. Me he visto involucrada en jardines ajenos sin haber tomado ni una sola decisi\u00f3n desde el d\u00eda que despert\u00e9 por primera vez. He pospuesto todos mis planes, no me ha quedado otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue un d\u00eda sin sombra, de los que realmente cuentan en mis notas de cabeza. Los d\u00edas con sombras son a veces curiosos, si se dejan o\u00edr entre las luces, pero no me dejan ver crecer la hierba, ni la luz de la mirada que desprenden mis anecd\u00f3ticos rostros, ni tampoco contemplar lo que hay ah\u00ed fuera, un mundo lleno de momentos de los que aleatoriamente soy c\u00f3mplice, espectadora, de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado son trazos de una l\u00ednea m\u00e1s discontinua que recta.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soy esa historia incandescente fruto de lo inm\u00f3vil, sin pena ni gloria, porque no hay pena, no hay gloria, no hay objeto ni raz\u00f3n, soy quien soy sin reconocimiento, porque guardo mi silencio m\u00e1s absoluto desde mi canto m\u00e1s desfigurado.<\/p>\n<p>Se cruzaron conmigo en muchas ocasiones, pero me encanta pasar desapercibida, soy esa extra\u00f1a presencia invisible que puede ver sin ser vista, ese instante que perdiste cuando no tuviste paciencia suficiente para esperar sentado. Me gusta pensar que desde un parapl\u00e9jico lugar puedo encontrar un entorno hostil a mi diversi\u00f3n, y eso m\u00e1s que parapl\u00e9jico, me parece parad\u00f3jico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vez que sent\u00ed pertenecer a este mundo ni siquiera tuve valor para abrir los ojos. Sent\u00ed en mis curvas los dedos rugosos de un hombre que quiso pagar un peri\u00f3dico una buena ma\u00f1ana de Domingo en el quiosco de la esquina. Cuando quise abrirlos y sentir el color antes que la vida ya hab\u00eda ante mi una explosi\u00f3n de formas en movimiento que en aquel entonces no supe comprender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los sanitarios llegaron, el hombre ya no respiraba, encontraron a un infarto agarrado a un peri\u00f3dico y algunas personas murmurando en la puerta del establecimiento. El morbo, que siempre es invitado a la fiesta. As\u00ed que probablemente fui su \u00faltima transacci\u00f3n, no todos los d\u00edas podemos ser protagonistas de un momento hist\u00f3rico, aunque solo sea historia para una persona, y solo de para un punto y final, pero ah\u00ed estuve, mi primer papel principal me lo concedi\u00f3 un abuelo, eso creo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las pr\u00f3ximas horas hice lo propio que se espera de alguien que acaba de descubrir la vida; vivir. Y si de alg\u00fan modo ten\u00eda preguntas que hacer, nadie iba a contestarlas, eso lo tuve claro enseguida. Aunque mi pensamiento pueda expresar en gritos de auxilio y dolor, la verdad es que solo estoy yo y mi ausente mecanismo de supervivencia. No ped\u00ed nacer, como le dir\u00eda un ni\u00f1o a su madre en su expresi\u00f3n de pataleta, y sin embargo, all\u00ed estaba, presente, en el frio suelo de un quiosco de barrio descifrando el sentido de la vida en mi primer d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No lo encontr\u00e9, pero tampoco puedo decir que encontrara algo m\u00e1s clarividente en estos a\u00f1os. Quiz\u00e1 me queden muchos trayectos de tome sus vueltas para ver entre mis nuevas propuestas una esencia m\u00e1s humana y en alg\u00fan despiste no tenido en cuenta en la rutina de un ama de casa se tropiece con un hecho que se explique en abstinencia que el mundo gira en consecuencia. Si a alguien le importa realmente que levante la mano, que yo no puedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El propietario del quiosco no me vio, estoy segura. Cuando alguien me ve por sorpresa se nota, esas veces me he sentido muy deseada, qu\u00e9 gilipollez.&nbsp; Se puso tan nervioso en esa escena de abuelo en \u00faltima misi\u00f3n comprar peri\u00f3dico que raro hubiera sido aguardar un momento en agacharse y recogerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuve que esperar a sentir la gravedad algunas horas m\u00e1s, cuando un ni\u00f1o introvertido esperaba a su madre a algo m\u00e1s de un de su ala mientras comprara su rid\u00edcula revista. Ese tipo de revistas que valen m\u00e1s que yo pero no me llegan ni al filo de mi canto. Ese tipo de revista que derrochan tinta en expresar cu\u00e1nto puede llegar a odiarse una mujer por fuera hasta que le llega el momento de mirarse dentro. Pero en ese momento no lo supe entender, solo vi una mujer y un ni\u00f1o en un lugar que aun ol\u00eda a muerte. Pero bueno, tambi\u00e9n estaba viva, as\u00ed que lo comido por lo servido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces conoc\u00ed el placer de la gravedad, una aventura que pude repetir hasta tres veces cuando el est\u00fapido crio me cogi\u00f3 y cuando volv\u00eda de flexionar sus rodillas le resbalaba entre sus dedos haciendo sonar ese cascabel que es melod\u00eda para los o\u00eddos de muchos r\u00e1canos del barrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la tercera fui vencida, me arrop\u00f3 en su mano pegajosa y empec\u00e9 a creer por un momento que all\u00ed me quedar\u00eda. No fue hasta que su madre lo agarr\u00f3 de la mu\u00f1eca, tal vez harta del fin de semana que el ni\u00f1o con aroma a v\u00f3mito estaba dando o tal vez por su incapacidad de ser una buena madre. Tal vez ambas cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces subimos a un coche y este ni\u00f1o me apretaba con fuerza, me dej\u00f3 en la sombra, pero sent\u00ed el ruido de la calle, de los coches. Agarrarme tan fuerte no era motivo de que me quisiera mucho, era el miedo involuntario de ese ni\u00f1o malcriado que esperaba ser rega\u00f1ado por cualquier cosa recogida del suelo. Y entonces vi la luz, los sillones, la sillita, el pelo rizado de la madre, el coche lleno de mierda, como no pod\u00eda ser de otra manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conoc\u00ed el calor del Sol por la ventana, la baba incesante de un ni\u00f1o en sospechoso silencio amarrado a su sillita. Y empec\u00e9 a descubrir un mundo para mi desconocido e infinito. Con miedo, con ansia, con la esperanza de entender y ser excusa de cada viaje que comprenda un nuevo lugar. Estaba ilusionada, entusiasmada, incluso emocionada al mirar a trav\u00e9s del cristal y empaparme de tanta informaci\u00f3n, no pod\u00eda procesar tantas cosas, tantas maravillas. Pero el dichoso crio me tir\u00f3 de repente y me qued\u00e9 pegada a un chicle en la alfombrilla del coche, rodeada de migas de pan y trocitos de cosas de las que no quise saber su procedencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entend\u00ed entonces que deb\u00eda aprovechar cada momento porque a cada instante todo cambia, el mundo que me rodeaba no iba a esperarme, deb\u00eda esperarle yo a \u00e9l a que me diera la oportunidad de descubrirlo, y estaba empezando a entender que la mayor\u00eda de esas veces iba a ver su lado menos amable, la sombra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A lo largo de todos estos a\u00f1os, y con mucha cautela, ha ido despertado mi inter\u00e9s por la vida que no tengo. Me he visto involucrada en jardines ajenos sin haber tomado ni una sola decisi\u00f3n desde el d\u00eda que despert\u00e9 por primera vez. 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