Una boda en Murcia es sinónimo de Sol, de alegría, de disfrutar de cada momento. Cuando Aroa y Antonis contactaron conmigo para que fuera su fotógrafo de boda sabía que sería una boda muy especial. Si descuelgo el teléfono y escucho una pareja emocionada preparando su boda lo sé reconocer al momento, y así fue. Y así os cuento cómo fue su boda.

Era un día bañado por el Sol y por el viento muy cerquita de San Javier. Antonis me dio los buenos días con su imborrable sonrisa cuando ya comenzaba el día de su boda. Allí pudimos retratar esos momentos tan importantes. ¡Cuando una familia viaja desde Grecia hasta Murcia para celebrar una boda sabes que van a darlo todo!

Poco después, en el hotel 525 de Los Alcazares Aroa contaba los minutos para ese momento tan esperado. En la Finca Jurosa ya lo tenían todo preparado, con una preciosa decoración de la mano de La Casa del Bosque y unos invitados deseosos de que diera comienzo la ceremonia.

No hay nada más especial que capturar esas emociones, esa felicidad de quienes más os quieren. Se puede sentir su emoción de ver cumplir vuestro sueño. Mi objetivo es pasar desapercibido, hacer fotos de manera espontánea. Contar la historia de ese día en imágenes y que pueda verse reflejado cada sentimiento.

Es muy difícil hacer un resumen de una boda como esta. Elegir unas pocas fotografías para mostrar aquí y dejar de lado más de 1500 fotos que representan todas ellas lo que este día significa para la pareja. Son muchas, muchísimas fotos. Desde el primer momento que empieza el día hasta esa copa y esa otra que brinda con la música de fondo.

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¿Os ha parecido esta boda en Murcia tan mágica como a mí?

La familia de Antonis vino de Grecia y nos dejó un poquito de su cultura. Pude fotografiar muchos de esos detalles. Pero sin duda lo más especial fue el baile típico griego que Antonis y su padre se dedicaron mutuamente.